Experiencia del Cottolengo

Durante esta semana el curso de Espiritualidad, tendremos una de las “experiencias fuertes” del año. Participaremos de la vida de una pequeña casa fundada por el P. Jacinto Alegre, en la cual se atienden a unos 40 “niños” que no tienen recursos para estar en otro lugar y cuyas enfermedades son incurables.

Se encuentra ubicada en “Las Hurdes”. Una de las peculiaridades de esta casa es que viven de la Providencia de Dios. Todo lo reciben como un regalo del Padre bueno que cuida de sus hijos.

Participaremos de la vida de las religiosas que cuidan de estos niños, rezaremos con ellas y participaremos del cuidado de estos “niños” que viven allí. Pedid por nosotros para que estos días sean un encuentro con Cristo oculto en el pobre y en el enfermo: “Cuando a uno de estos mis pequeños se lo hicisteis a mi me lo hicisteis”.

Pedro J. del Pino Díaz


¿Que es el Cottolengo?
El Cottolengo del Padre Alegre, es una forma de vivir y de ver en cristiano la vida. Su misión, como la de otras instituciones de la Iglesia, es la de ser testigos del amor de Dios presente en el mundo. El Cottolengo es una familia.

Muchas veces nos preguntan qué requisitos ha de tener una persona para ser aceptada en nuestra familia. La dos condiciones son que la enfermedad que tenga sea incurable y que sean pobres, que por sus posibilidades económicas no puedan ser atendidos en otros centros.
Cada enfermo en nuestra casa es diferente y con una personalidad marcada. Personas felices que nos enseñan a valorar lo que tenemos y que nos muestran que por encima del tener o el poder está el ser.

¿Cómo vivimos? ¿De quién recibimos ayudas?
Vivimos, aunque pueda parecer utópico, de la Divina Providencia. No tenemos subvenciones y no pedimos ni aceptamos nada que sea fruto de petición. Queremos vivir colgados de Dios, al amparo de su Providencia. Él sabe lo que necesitamos. Por eso nuestra casa es casa de oración.
Y recibimos todo tipo de ayudas: económicas, ropa, alimentos, libros… y sobre todo la ayuda de todas esas personas que quieren integrarse en nuestra familia para hacer realidad el ideal de nuestro fundador:

“Amar a Dios y a los pobrecitos por amor de Dios, pero amor de obras no de palabras”