¡Ay de mi si no anuncio el Evangelio! (1 Co 9, 16)

Francisco Moreno Triano, seminarista de segundo, nos invita a vivir de una mejor manera esta XXIV Peregrinación a Guadalupe a través de su testimonio. No nos quedan formas de animarte a vivir esta experiencia brutal con todos los jóvenes de la Diócesis. ¿De verdad te lo vas a perder?

«Esta es la generación que busca tu rostro, Señor.» (Sal 23)

Me llamo Francisco, aunque todos me conocen por mi apellido: Triano. Tengo 23 años y esta vez será mi tercer año que acudo a la Peregrinación de Guadalupe como seminarista. La peregrinación es una fecha que está marcada con rojo en el calendario del Seminario San Pelagio. Si los jóvenes estáis deseando de que llegue el día, ¡cuánto más los seminaristas!

Guadalupe, casi al comenzar el nuevo curso, creo que a todos los que peregrinamos nos ayuda a renovar energías y tomar impulso para el resto del curso. A mí, estar con tantos jóvenes de nuestra Diócesis que aspiran a grandes ideales, mucho más elevados de los que nos ofrece la sociedad, me motiva en mi rutina a seguir formándome cada día para ser un santo sacerdote que es lo que todos los jóvenes y el mundo esperan. Venir como peregrino es único pero cuando vas como seminarista os aseguro que es un privilegio. Y es que los seminaristas somos testigos de como el Señor os transforma durante esos días, pues vemos cómo toca los corazones de tantos jóvenes, cómo de nuevo vuelven a vivir su fe con alegría. Eso te hace sentir muy afortunado.

Pero sin duda, llegar hasta las plantas de la Virgen de Guadalupe es mi momento preferido de todo el camino, pues fue gracias a la Virgen María como descubrí que el Señor me llamaba al sacerdocio, y a lo largo de toda mi vida he sentido su maternal protección y amparo. Por eso cuando llegamos hasta Ella y pongo mi mirada en sus ojos, sólo puedo darle gracias por mi grupo, por todos los jóvenes y pedirle que siga cuidando de mi vocación y del Seminario. Estar junto a Ella recompensa el cansancio, la lluvia, etc.

Para acabar: si estás leyendo esto y no tienes claro si venirte a Guadalupe, yo te invito a que no lo pienses más y te vengas. Vive la experiencia y estoy convencido de que volverás el próximo año. O si tienes claro que vas a venirte, te animo a vivir con intensidad estos días. Canta, baila y vive con alegría tu fe, que es el mejor testimonio que puedes dar.

¡Viva la Virgen de Guadalupe!
¡Viva la Madre de Dios!

Francisco Moreno, seminarista.